Gobierno de Nicolás Maduro ordena el embargo de la planta de General Motors en Venezuela, que de inmediato cesó sus operaciones

En un movimiento desesperado que refleja la situación política, social y económica del hermano país, el gobierno chavista ordenó la confiscación la planta de General Motors ubicada en el centro industrial de Valencia.

"Ayer, la planta de GMV (General Motors Venezuela) fue inesperadamente tomada por las autoridades públicas, evitando las operaciones normales. Además, otros activos de la compañía, como vehículos, han sido retirados ilegalmente de sus instalaciones", dijo GM en un comunicado.

General Motors Venezuela agregó que ese movimiento, ilegal a todas luces, afectará a 2.678 trabajadores y 79 concesionarios, además de un buen número de proveedores. Al respecto el Gobierno madurista guardó un conveniente silencio.

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Asimismo la automotriz con sede matriz en Detroit, confirmó que su sede en Venezuela continuará dando servicio posventa y de repuestos, mediante sus representantes en el mercado venezolano.

General Motors comenzó en 1948 su actividad industrial en el país con una fábrica a las afueras de Caracas, que fue pionera y arrancó la producción con una camioneta tipo pick-up.

"GMV rechaza contundentemente esta arbitraria medida, y ejercerá vigorosamente todas las acciones legales dentro y fuera de Venezuela en contra de la misma. La Compañía confía en que en el tiempo prevalecerá la justicia y regresará para continuar liderando el mercado venezolano", concluye el comunicado expedido por la empresa.

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