Pruebas

Kia Koup Race: la versión más deportiva de la familia del Cerato cumple su cometido.

kia-koup-race-400x300A principios de año se anunció la llegada a nuestro país del nuevo Kia Koup Race, completando la presencia de la renovada familia del Cerato en Colombia y posicionándose como la versión más deportiva de las tres disponibles. Pero no solo es por su carrocería de dos puertas de apariencia más aplomada, los rines de 17 pulgadas o su diseño en general; es por lo que hay debajo de eso.

Si bien mantiene la misma construcción que sus hermanos sedán y hatchback, aquí se incorpora un motor 2.0 litros de 161 caballos, un corazón que late con más ímpetu que el familiar 1.6 de 130 caballos. Con esto en mente, salimos del ambiente urbano y nos dirigimos a nuestras habituales carreteras para darnos una prueba de lo que este auto tiene por ofrecer.

Diseño exterior

Al igual que con sus hermanos, las diferencias del Kia Koup Race frente a su antecesor son notorias, adoptando las luces con iluminación en LED para la marcha diurna, una parrilla superior delgada y una inferior de gran tamaño que en sus extremos se complementa con las grandes exploradoras redondas. Su atractivo sigue siendo evidente y a pesar del discreto color de nuestra unidad de prueba, es un auto que sin duda llama la atención.

El perfil muestra la característica forma de cupé, con una superficie vidriada reducida y unos rines de 17 pulgadas abrazados por llantas de bajo perfil. Las medidas nos dicen que estamos ante una carrocería más larga en 50 mm (4.53 metros), 15 mm más ancha (1.78 m) y 20 mm más alta (1.42 m), al tiempo que hay una distancia entre ejes ampliada en 50 mm (2.70 m). Es decir, el auto creció en todas sus dimensiones pero gracias a las nuevas formas mejoró su coeficiente aerodinámico, pasando de 0,31 a 0,30 Cd.

La parte trasera también estuvo sujeta a notables cambios y por eso encontramos una compuerta totalmente rediseñada que en su extremo trasero se eleva un poco para suavizar el flujo del aire (haciendo las veces de un alerón), unas luces de freno también rediseñadas y con iluminación en LED, y un falso difusor en la parte inferior, que gracias a su color negro brillante y la salida de escape le dan un aire más deportivo al Koup.

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Diseño interior

Esta tendencia deportiva se alcanza a vislumbrar en algunos detalles del interior, pero en términos generales el diseño general resultará familiar para quienes se hayan bajado de un Cerato Pro o un Pro Sport, pues el ambiente es prácticamente el mismo, incluyendo el diseño y sujeción de las sillas frontales. Uno de los principales cambios son las puertas más largas y sin marco que dan acceso a la cabina para cinco pasajeros.

Para pasar a los puestos traseros es necesario bajar el brazo que alcanza el cinturón de seguridad para la silla delantera, la cual también se corre hacia adelante para dar un buen espacio que facilite la entrada allí (aunque para algunos no sea la operación más sencilla). Nos habría gustado que después de correrla para dar paso volviera a la posición que se tenía antes. Una vez atrás, dos personas irán con total comodidad, pero un tercero tendrá que acomodarse al espacio más estrecho y al cinturón de seguridad de dos puntos.

La visibilidad hacia atrás no es la mejor pero al menos se cuenta con sensores de parqueo con alerta sonora y una imagen en el cuadro de instrumentos. El timón comparte diseño con sus hermanos pero el recubrimiento es distinto para un mejor agarre y tacto. Cabe resaltar la capacidad del baúl de 433 litros, superior a los 385 litros del Pro Sport; un buen punto a favor.

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Mecánica

Mencionamos al principio que los cambios importantes del Kia Koup Race están bajo la carrocería, y el motor es uno de ellos. Se trata de un 2.0 litros que desarrolla 161 caballos de potencia a las 6,500 rpm y 19.8 kg/m de torque a 4,800 rpm, una mejora respetable respecto a las cifras ofrecidas por el 1.6 de sus hermanos (130 caballos y 16 kg/m de torque).

El envío de esta propulsión a las ruedas delanteras está a cargo de una transmisión manual de seis velocidades como en nuestra unidad de prueba, pero también está disponible una automática con el mismo número de marchas.

Comportamiento

Tomar asiento en el puesto del conductor del Kia Koup Race inevitablemente nos recuerda la experiencia con su hermano de cinco puertas, el Pro Sport, pues fácilmente logramos una buena posición de manejo gracias a la columna de dirección regulable en altura y profundidad. Sin embargo, sabiendo que estamos ante una versión que busca explorar el lado deportivo de la familia del Cerato, nos habrían gustado unas sillas distintas que estuvieran a la altura, con mejor sujeción lateral para piernas y espalda.

El timón es igual pero el recubrimiento en cuero logra un mejor tacto. La dirección tiene casi tres vueltas entre topes, así que es relativamente rápida, pero el sistema podría estar mejor calibrado: resulta pesado y prácticamente sin ningún tipo de retroalimentación del camino para el conductor. Los tres modos del Flex Steering (Comfort, Normal y Sport) no causan un efecto realmente perceptible que mejore este aspecto.

Por fortuna, uno de los aspectos principales que lo diferencian de sus hermanos es el motor de mayor cilindrada y potencia (dos litros con 161 caballos), así que de inmediato sabemos que tendremos un mayor empuje con nos lleve adelante con mayor rapidez. La aceleración es buena y la primera marcha, al igual que la segunda, nos parecieron algo largas, lo cual repercute en algunas recuperaciones en segunda.

De cualquier forma, el empuje sigue siendo constante a medida que hacemos los cambios; la palanca no tiene los recorridos tan cortos como nos habría gustado, pero son precisos. En autopista abierta podemos seguir acelerando hasta prácticamente la última sección del velocímetro, extendiendo los cambios hasta llegar casi a la línea roja del tacómetro. En todo momento, un indicador en el tablero recomienda subir de marcha para un manejo más económico en combustible.

La insonorización en ralentí y cuando se transita tranquilamente en ciudad es buena, especialmente porque las vibraciones del motor no se transmiten a la cabina, pero cuando se circula a mayor velocidad el viento y el sonido de las llantas (Nexen en medidas 215/45 R17) es más perceptible de lo que debería.

Al comenzar a tomar curvas notamos que un ajuste para afirmar un poco más la suspensión no habría caído mal, pues hay ciertos balanceos en algunos momentos. Igualmente, es aquí cuando se extraña un trabajo en la rigidez del chasis. De cualquier forma, en general la estabilidad es buena y cuando se comienza a exigir el vehículo este responde de forma satisfactoria a pesar que sus límites no son tan complicados de alcanzar, tendiendo, naturalmente, al subviraje.

El diseño exterior ciertamente busca llamar la atención y servir como preámbulo a una experiencia de manejo distinta a la que ofrecen sus hermanos, algo que se comienza a notar desde que se acelera por primera vez gracias al motor. En términos generales, el Kia Koup Race es un auto que va encaminado a ofrecer un manejo deportivo y en gran medida lo logra.

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Seguridad

El equipamiento de seguridad del Kia Koup Race se compone por las dos bolsas de aire frontales, cinturones retráctiles de tres puntos en los puestos delanteros y laterales traseros, cinturón de dos puntos para el puesto central trasero y frenos con ABS y EBD. En este apartado también se puede contar la estructura de deformación programada.

Evaluación final

Como mencionamos desde el principio, el Kia Koup Race es la versión más deportiva de la familia del Cerato y su nuevo diseño exterior ciertamente se encarga de demostrarlo. Las claves son claras: un frontal agresivo, un perfil de dos puertas y una parte trasera corta, dando un diseño general realmente llamativo.

El conjunto de la motorización también resalta y sus cifras de potencia y torque se notan cuando se imprime más peso en el pie derecho, logrando un empuje rápido y constante a medida que se navega por sus seis marchas. Sin embrago, aspectos como la dirección o la suspensión se quedan atrás respecto al conjunto general del auto, restando puntos a la experiencia general al volante.

Sin embargo, son falencias que se compensan en la vida diaria dentro de la ciudad, pues sigue siendo un vehículo muy cómodo, suave y maniobrable. Así, el Kia Koup Race se convierte en un vehículo para aquellos que buscan una imagen distinta y deportiva, pero que cuando llegue el momento de exigirlo, responda a cabalidad y logre ofrecer a cambio un manejo rápido y que en buena medida logra satisfacer a su conductor.

Destacamos

  • Desempeño
  • Diseño

Podría mejorar

  • Equipamiento de seguridad
  • Sistema de dirección

Kia Koup Race

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