Mitsubishi Nativa: una camioneta muy bien equipada, ideal para atravesar los terrenos mas complicados.

La renovación estética para el modelo 2014 de la Mitsubishi Nativa, que actualmente se encuentra en su segunda generación, se relega en el exterior a algunos pequeños detalles como su parrilla, exploradoras y luces traseras, y la distribución de algunos elementos de la consola central en el interior, el sistema Link System, destacando que tiene capacidad para siete pasajeros a lo largo de tres bancas.

Gracias a la combinación de elementos como su equipamiento de seguridad, equipamiento de entretenimiento, configuración para toda la familia y su principal atractivo, verdaderas capacidades 4x4, la Mitsubishi Nativa tiene suficientes argumentos para cumplir con las necesidades diarias de una familia o de quien necesite estar en el campo afrontando complicados terrenos en el día a día.

Estuvimos al volante de la versión con motor V6 a gasolina de 3.5 litros y transmisión automática cuyo precio es de $95'900.000. Esta misma versión con transmisión manual tiene un precio de $94'900.000.

Diseño exterior

Como es natural en la gran mayoría de vehículos, la segunda generación de la Mitsubishi Nativa presentada en 2008 creció en sus dimensiones frente al modelo anterior, pasando a ser una camioneta de 4.69 metros de largo, 1.81 de ancho y 1.80 de alto. El diseño también tuvo un cambio importante que resultó en una silueta general más redondeada, pero conservando algunos elementos que no le hicieron perder su identidad.

Para su actualización de media vida, la parrilla de la Mitsubishi Nativa adoptó nuevas líneas horizontales que se juntan en el medio con el emblema de la marca, mientras que en la parte baja la nueva defensa exhibe un nuevo conjunto para las exploradoras. En la parte trasera las luces direccionales ahora son blancas.

Por lo demás la figura de la Nativa se conserva sin cambios y sigue mostrando una postura alta que de inmediato da a conocer sus capacidades al momento de salir del camino asfaltado. Los estribos laterales facilitan el ingreso y egreso, y las llantas de 17 pulgadas contribuyen a su figura alta pero que no pierde elegancia.

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Diseño interior

De la misma forma, los cambios al interior de la Mitsubishi Nativa no fueron drásticos. El único gran cambio se aprecia en la consola central donde en la parte alta se incorporó una nueva pantalla pequeña donde se muestra información como distancias parciales, consumos, autonomía e incluso datos como barómetro o altímetro.

Un poco más abajo está la pantalla táctil del Link System que permite la conexión de un teléfono móvil por Bluetooth y dispositivos USB por medio de una ranura ubicada en la guantera. La imitación madera y apliques en color claro contrastan con el tablero negro y la tapicería en cuero de color claro, dándole a la cabina un ambiente iluminado y con gran sensación de amplitud.

La segunda banca ofrece puestos laterales con cinturones de tres puntos y un puesto central con cinturón de dos puntos, que mientras no esté en uso permite aprovechar el apoyabrazos central con dos portavasos. La tercera banca, para dos personas, también ofrece cinturones de tres puntos y apoyacabezas regulables en altura.

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Mecánica

La Mitsubishi Nativa se ofrece en Colombia con opción de motorización gasolina o diésel, la primera con opción de transmisión manual de cinco marchas o automática de cuatro, y la segunda solo con la automática. Para nuestra prueba, estuvimos al mando de una versión a gasolina (V6 de 3,497 c.c.) con transmisión automática, teniendo a disposición 184 caballos de potencia a 4,750 rpm y 30.9 kg/m de torque a 3,750 rpm.

Comportamiento

Si desde afuera la Mitsubishi Nativa se ve alta por su diseño y despeje al suelo, la posición de manejo al tomar puesto en la silla del conductor lo recalca, algo que por fortuna se traduce en una gran visibilidad al exterior. A pesar de esta altura la posición de manejo también es buena y los diferentes controles ubicados en la consola central están al alcance de la mano.

Emparejamos nuestro teléfono celular por Bluetooth por medio del Link System y emprendemos marcha. El sonido motor se ausenta de la cabina en su mayor parte en ciudad pero a medida que se gana velocidad en carretera comienza a hacerse más perceptible, aunque no tanto como el sonido del viento, tal vez por los grandes espejos retrovisores.

A pesar de la transmisión automática de cuatro velocidades la aceleración en terreno plano es buena, pero su castigo se nota al momento de las recuperaciones o de hacer un sobrepaso. Debido a las relaciones largas, una mayor presión sobre el pedal del acelerador hace que la aguja del tacómetro escale rápidamente, pero la del velocímetro no puede seguirle el ritmo tan fácilmente, especialmente si se está en una carretera en subida. Los 1,975 kg que la Nativa marca en vacío en la báscula también inciden en esto.

Reducir la marcha por medio del modo manual de la transmisión permite que la reacción sea más rápida, pero el desempeño final no cambia de forma notoria. Seguramente la versión con transmisión manual, e incluso la versión diésel, mejorarán en este aspecto, pues aquí también se ve afectado el consumo de combustible. Durante nuestra prueba de casi 200 kilómetros, la mayor parte en carretera, estuvo alrededor de los 32 km/g según el computador de a bordo.

En ciudad y carretera la suspensión se nota blanda y de largos recorridos, situación que se convierte en un llamado para tomar curvas con moderación y evitar que los balanceos de la cabina puedan afectar la estabilidad, pero es cuando se deja atrás el asfalto y se enfrentan vías destapadas o en mal estado que este sistema cobra sentido.

El sistema se compone por doble brazo con resortes helicoidales y barra estabilizadora en la parte delantera, y resortes helicoidales de tres apoyos y barra estabilizadora en la parte trasera. Gracias al recorrido de la amortiguación no es fácil encontrar los topes y la Nativa superó tranquilamente los baches a los que la afrontamos, permitiendo circular por caminos destapados a un buen ritmo y sin mayor preocupación.

La dirección hidráulica podría ser menos asistida y transmitir mayor información del camino, pero no es un punto crítico. Cuando el terreno se torna más resbaladizo y complicado se activa la tracción a las cuatro ruedas (normalmente se envía la tracción a las ruedas traseras) y la Nativa avanza sin mayor reparo. Sumado a su gran despeje al suelo, estamos ante un vehículo todo-terreno puro, cuyos límites se alcanzarían en complicadas situaciones que preferimos no afrontar sin la asistencia y acompañamiento de un experto en 4x4.

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Seguridad

El apartado de seguridad de la Mitsubishi Nativa comprende las dos bolsas de aire frontales para los pasajeros de los puestos delanteros y frenos asistidos por sistema antibloqueo y repartidor electrónico de la fuerza.

Evaluación final

En términos de comodidad y desempeño para el día a día y escapes familiares por carretera la Mitsubishi Nativa puede que no esté al mismo nivel de modelos como su hermana, la Outlander (específicamente en términos de suspensión e insonorización), pero es cuando termina la vía asfaltada que comienza a mostrar sus bondades como un vehículo trochero y puramente todo-terreno cuyos valores agregados son la capacidad para siete pasajeros en una cabina amplia.

Su transmisión automática de cuatro velocidades y los 184 caballos de su motor V6 de 3.5 litros es apenas justo para este todoterreno, pero a pesar de esto la Nativa es una receta de Mitsubishi que sigue vigente y que sin duda tiene ventajas para seguir cautivando a quienes necesiten un vehículo robusto e incluso de trabajo, pero sin dejar de lado algunas comodidades.

Destacamos

  • Capacidades 4x4.
  • Amplitud interior.
  • Precio frente a la competencia.

Podría mejorar

  • Transmisión de cuatro velocidades.
  • Consumo de combustible.

Mitsubishi Nativa 2014

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